Los vikingos reinventados: Islandia de moda

Estefanía Mendiburu

No es fácil traer a la mente algún diseñador de moda islandés contemporáneo. Contamos con internet y las varias redes sociales, pero poco estamos en contacto con un país tan alejado de nuestro radar como Islandia. A 64º Norte y 21º Oeste, Rejkyavik florece con la simpatía de una capital tímida pero entera. Tiene apenas cien mil habitantes, lo que Valle de Bravo tiene en cualquier Lunes por la tarde. Islandia entera tiene menos de 350 mil personas según el cálculo oficial del 2016, incluso menos que la pequeñez geográfica de Luxemburgo con casi 600 mil. Aún así, parece tenerlo todo y discretamente los islandeses se enorgullecen de sus colores y texturas.

Para los que no han ido, sean advertidos de algo. Islandia es más de lo que esperan. Aparte de sus bellezas naturales como las aguas termales, auroras boreales o fenómenos geológicos, también prepárense para ser recibidos por un entorno cultural muy rico. La escena musical está encabezada a nivel mundial por Björk, punta del iceberg de toda una estructura sonora compuesta por centenas de músicos locales. La sección de música nacional es un importante porcentaje en tiendas de discos y le tienen mucho amor a lo que se produce dentro de sus fronteras.

Es así también con la moda de ese pequeño pero innovador país. Los islandeses han aprendido de sus primos escandinavos el negocio de hacer moda atractiva y práctica para ambientes tranquilos, tal vez un poco fríos, pero no menos interesantes. Al igual que los otros nórdicos, la moda islandesa se caracteriza por cortes rectos, de una holgura cómoda y bien pensada. Los colores son predecibles para la mayoría nórdica; paletas amistosas con los colores fríos y algunos cálidos que se pueden derretir sin problemas y con algunas sutilezas entre prenda y prenda.

A pesar de que Islandia es un país pequeño, los habitantes tienen un gran sentido del consumo nacional. Diseñadores, escritores, músicos y demás vanguardistas culturales son apoyados y motivados por sus connacionales. El “Hecho en Islandia” se ve por todas partes y calladamente saben montar con gracia comercios que florecen a la vista de sorprendidos turistas. Dentro de las varias marcas de moda, hay algunas que vale la pena voltear a ver.

Krosk es el proyecto de Kristina Osk. Se trata de moda femenina con estampados tipo tie-dye, cortes estructurales y siluetas experimentales. Al igual que Krosk, Koffort emplea esas mismas siluetas amplias y despreocupadas para la vida ordinaria. Ambas marcas son un reflejo del uso de lana local. Una interesante característica es que las ovejas islandesas tienen un pelo lacio y no es rizado como en otras partes del mundo. Esto permite que los diseñadores locales experimenten con fibras animales en atuendos para el frío.

66º North y Icewear son dos de las más importantes y populares marcas de ropa para exteriores. Se entiende que esa isla remota goza de un clima bastante severo en cuanto al frío se trata. No por nada estas dos marcas tienen una buena y reconocida presencia en el resto de Europa. Desde sweaters de otoño e invierno hasta prendas para actividad física en los escenarios rocosos de la naturaleza poco conocida del país europeo. ¿Quién mejor que los nórdicos para mostrarnos cómo se domestica el frío?

Kron by KronKron. Es una sorpresa encontrar artículos tan extravagantes para el gusto nórdico como estos zapatos. Con un concepto de “mix & match”, este calzado está inspirado en los sabores del mundo entero. Ejecutan yuxtaposiciones de patrones coloridos con tonos sólidos, así como texturas lisas sobre otras de relieves o pelo. El dúo creativo detrás de este proyecto opera dos tiendas en la capital islandesa, una a pocos pasos de la otra. Una de ellas vende Kron y zapatos de marcas internacionales, y la otra flagship se dedica a vender Kron junto con marcas de prestigio como Sonia Rykiel, Vivienne Westwood o Comme des Garcons. Si estás de visita, tal vez tengas la suerte de hablar con la mismísima diseñadora, quien te atiende con una sonrisa y con la humildad característica de los islandeses.

Rematamos con joyería exquisita. Aurum es una marca diseñada por Guðbjörg Kristín Ingvarsdóttir, graduada en diseño de joyería por el Instituto de Metales Preciosos en Copenhague. Sus diseños son muy detallados, cada línea llevando bastante cuidado y planeación para cobrar el realismo necesario o la simetría adecuada dependiendo del diseño. El objetivo de esta marca es producir piezas atemporales, femeninas y complejas. Lo logran bastante y les sale muy bien. Otra cosa que emplean (y que todos los joyeros en Islandia ocupan) es piedra volcánica y los elementos de runas. Esta será una constante que verás tienda tras tienda cuando visites el país protegido por Odín.

Listo, ahora sabes un poco de qué va vestirse de Islandia. Las marcas que aquí te presentamos las puedes conseguir en línea muy probablemente. Las que no, tendrás que tomarlo como excusa para irte de vacaciones y conocer más sobre aquel país. Un tip amigable: ahorra dinero. Todo en Islandia es caro y eso todos lo saben. Lo que no te dicen es que a veces, un lujito de estos parece impagable y ridículamente costoso. Lo cierto es que vale la pena llevarte un poco de Islandia en sus metales y fibras, y es algo que no te dará estatus por usar una de esas marcas, pero te dará un sentido de pertenencia a este planeta sin importar tu residencia.